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Archive for Diciembre, 2008

Aguinaldo para Gormaz

Miércoles, Diciembre 24th, 2008

Juan (¡muchas gracias por adelantado!) nos hace partícipes de la siguiente noticia:

Aprobados 3.540 € para el Ayuntamiento de Gormaz
El Boletín Oficial del Estado, publicó el 2-12-2008 el Real Decreto Ley 9/2008, por el que se crea un Fondo Estatal de Inversión Local y un Fondo Especial del Estado para la Dinamización de la Economía y el Empleo, que asciende a 8.000 millones de euros repartidos en función a la población de cada municipio.

Gormaz, con 20 habitantes, se le asigna un total de 3.540 € Euros, (589.006 ptas)

El Ayuntamiento de Gormaz tiene que presentar los proyectos ANTES DEL 24 DE ENERO.

- Proyectos que no pueden estar incluídos en los presupuestos municipales para el año que viene.
- Proyectos que no superen los 5 millones de euros.
- En su realización DEBERÁN CONTRATAR A PARADOS si se requiere nueva mano de obra.

¿Quién puede añadir algún comentario al respecto? ¿Alguno de vosotros sabe si hay algún proyecto en la recámara?

ACTUALIZACIÓN

José Luís nos informa de que algunos pueblos ya se han puesto manos a la obra y se están gastando los dineros del Fondo de Inversión Local, como por ejemplo Miño de San Esteban. La noticia la tenéis en este enlace. Lo que no he acertado a descubrir es qué diablos están haciendo los de Miño con el dinero…

Los Expedientes X de Gormaz

Viernes, Diciembre 5th, 2008

Lo bueno que tienen las fiestas de los pueblos es que son el marco ideal para conocer a mogollón de gente nueva, o en su defecto, para descubrir nuevos perfiles de gente a quién conoces desde cantidad de años. Fué así que en estas pasadas fiestas entablé contacto con Garganta Profunda. Al abrigo de los minis y la orquesta, Garganta Profunda se convirtió en una sustancial fuente de información de hechos verídicos acontecidos en Gormaz, o protagonizados por gormacenses en los alrededores del pueblo, que han existido como hechos clasificados en la memoria de unos pocos provilegiados. Cuando paré de reirme, me sequé las lágrimas y recuperé la voz, le pregunté si podía convertir los relatos en carne de website y colgarlos para disfrute del personal. Al fin y al cabo este tipo de anécdotas forman parte de nuestro legado…

Así fue como nacieron los Expedientes X de Gormaz.

Aquí os dejo el primero de ellos. Espero que lo disfrutéis. Por cierto, los hechos acontecidos han prescrito de largo, así que desde esta tribuna pública se declina cualquier responsabilidad :-)

Un saludo,

Ricardo.

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EXPEDIENTE NÚMERO 1: VALDERREPOLLAS Y EL COCHINO JABALÍN

Lugar: Fiestas de Valderrepollas
Fecha: Verano de 198x
Testigos: Sujetos “A”, “B”, “C” y “D”

Hechos acontecidos: Madrugada de Fiesta en Valderrepollas. Tres de nuestros cuatro sujetos (”A”, “B” y “C”), con algo de sangre en el alcohol, se encaminan al bar del pueblo a echar la penúltima antes de que las luces vespertinas se les claven en las divagantes pupilas y les hagan saber que ya es hora de volver a Gormaz. En algún momento de la noche, entre mini que va y cubata que viene, han perdido la pista de “D”, el cuarto sujeto, que seguramente debe andar por algún lugar del pueblo haciendo amigos. En fín… nada nuevo.

Se meten en el bar y se acercan a la barra a pedir del líquido elemento. El bar esta abarrotado de la turba masculina recalcitrante que, como ellos, se niegan a considerar como muerta a la noche, así que se consideran afortunados cuando encuentran una mesa donde sentarse y así dejar de tener que hacer equilibrios para mantenerse en pié. La conversación y las carcajadas discurren por derroteros normales hasta que¨”B” y “C” se percatan de que A está como ausente, con los ojos perdidos en el tunel en el que el alcohol ha confinado a su vista, como ensimismado, hipnotizado. En algún lugar de su cerebro dos neuronas hacen masa y ante la anodada mirada de sus colegas suelta un: “Me la voy a llevar”.

Los colegas no saben de qué diablos habla hasta que se dan la vuelta y miran en la dirección a la que éste sigue murmurado ideas inconexas. Y de repente la ven. Colgada de la pared, a una altura demasiado baja para semejante mole, testigo mudo de tantas y tantas borracheras e historias de bares, con dos enormes colmillos algo ennegrecidos por el humo de los pitillos… aparece ante sus ojos la cabeza disecada de un cochino jabalín.

“He dicho que me la llevo, y me la llevo” El descojone del principio de los otros dos ante semejante locura se torna incredulidad cuando se dan cuanta de que “A” no bromea ni un pelo. Las chispas siguen saltando entre las neuronas bañadas en alcohol y todo parece fácil si se le echa un par de cojones. “¿Pero tú estas loco? ¿Cómo te vas a llevar eso con toda esta gente en el bar?” “Qué sí, que la cojo y que me la llevo. Ya verás…”, y dicho esto empieza a ponerse en pie. Los otros dos le agarran y le hacen sentarse de nuevo. “Tío, que no puedes, que nos linchan aquí mismo” “¿Pero cómo diablos vas a llevarte eso?, tío, razona un poco”. “Dejadme, que me la llevo, que nadie se va a dar cuenta, ya veréis que fácil. He dicho que me la llevo y me la voy a llevar, me importa una mierda lo que me digáis” Dicho esto “A” se zafa de los otros dos, se pone en pie de nuevo como medianamente puede y con trote ebrio se acerca a la cabeza del jabalí. Una vez allí, sin contarse dos pelos, abre los brazos y le empieza a hacer el abrazo del oso al taxidermado bicho.

“B” y “C” dan con las mandíbulas en las mesa. Cuando se recuperan del shock momentáneo, se levantan y empiezan a tirar de “A” para evitar descuelgue la cabeza de la pared, pero la lucha llama la atención de la gente del bar. Los valderrepollenos no dan crédito a sus ojos: tres borrachos intentado descolgar la cabeza del cochino jabalín, de SU jabalí… !y ninguno es del pueblo!. La testosterona se empieza a agolpar en las sienes. Los energúmenos a los que el alcohol aún les permite hablar de forma entendible empiezan a proferir perjurios en donde empiezan a hacer de vientre a partes iguales en progenitores, santos, dioses y vírgenes. Algunos dejan la compañía del cubata y el soporte de la barra y entre improperios a las familias de los tres gormacenses se acercan peligrosamente a donde éstos siguen forcejeando por la cabeza del jabalí.

Totalmente ajeno a lo que se le viene encima y haciendo oídos sordos a lo que sus colegas le dicen, “A” sigue luchando por conseguir bajar de la pared la dichosa cabeza. “Tío, deja de hacer el anormal, deja en paz el puto jabalí y vámonos de aquí que nos van a linchar”. Afortunadamente en unos de los forcejeos se raja un antebrazo con uno de los colmillos del bicho y empieza a sangrar, cejando finalmente en su empeño. Por ese entonces están totalmente rodeados de borrachos con los ojos inyectados en sangre y vociferando improperios varios. Algunos sueltan un par de empujones que no hacen presagiar nada bueno. “Vale, vale, nos vamos, nos vamos, no pasa nada, todo tranquilo aqui, mi colega, que está trastornado… y encima se ha herido….”. Enfilan hacia la puerta como pueden, y salen del bar sin dar la espalda a los valderrepollenos. Todo el bar los sigue con malas maneras, y cuando llegan a la plaza del pueblo algunos empiezan a gritar: “Querían robar la cabeza del jabalí del bar, vamos a darles su merecido”. Más valderepollenos se unen a la comitiva de castigo. “Tío, vámonos de aquí cuanto antes que de ésta no salimos, vámonos al coche y nos largamos pero ya” “Sí, sí…” “¡VAMOS AL BAR DE NUEVO QUE AHORA SEGURO QUE ME LA LLEVO!” “¿Pero tú estas gilipollas, o qué? Además, tienes que curarte la mano, así que nos vamos ahor…¡OSTIAS!, no nos podemos ir! No sabemos dónde está “D”. No nos podemos ir sin él, hay que encontrarle primero…”.

Maldiciendo su suerte, pensando en los lugares en dónde podrían encontrar a “D”, y al mismo tiempo intentado mantener una distancia prudente con los que los siguen, empiezan a buscar al desaparecido. “¡Nos están tomando el pelo, no quieren irse, se creen que somos gilipollas y nos quieren dar el esquinazo!” “¡A por ellos!”. Los perseguidores siguen lanzando insultos al aire junto con algunas ideas originales sobre lo que hacer con los genitales de los tres ladrones. “D” sigue sin aparecer, y la búsqueda se torna crítica cuando se dan cuenta de que con la presión de los perseguidores acaban de salirse del pueblo: están en las heras, y entre ellos y el casco urbano se extiendo una turba algo exascerbada… La hemos cagao, ahora sí que no encontramos a “D” ni de coña… De repente posan sus ojos en otro gran grupo de gente que en vez de insultarles y amenazarles, hacen cola enfrente de una mesa. Con medio pueblo en sus talones se acercan a donde el otro medio pueblo está esperando a no saben qué diablos… y cuando llegan allí no dan crédito a sus ojos:

De pie al lado de la mesa, rodeado de ollas, con un cazo en la mano y con un vaso de plástico en la otra, todo sonriente y felliz, “D” reparte el chocolate de las fiestas a los valderrepollenos.

“Pero “D”, tío, ¿que diablos haces repartiendo el chocolate?” “Oye, oye, que no importa que seáis mis amigos, vosotros esperáis en la cola como todos los demás” “Tío, que no tenemos tiempo, que nos tenemos que ir…” “Que no me importa que no tengamos tiempo, que teneís que esperar en la cola como todo el mundo. Hála, venga, cuando os toque ya os daré chocolate” “Que no lo entiendes, que hemos tenido algunos problemas en el bar con alguna gente y nos tenemos que ir YA…” “Que no lo quiero oir, que no os voy a dar chocolate si no esperáis en la cola, pesaos…” “Deja eso que nos vamos, que nos quieren linchar…”

Los gritos de los valderepollenos perseguidores convencen a D de que no es buen momento para repartir chocolate a aquella buena gente, y dando la vuelta al pueblo para evitar el casco urbano consiguen llegar al coche y salir por patas de Valderrepollas con todos los huesos sanos. No cabe duda de que la suerte está de su lado esa noche, así que para celebralo toman cada curva de la carretera sin luces y con los tres pasajeros tapándole los ojos al conductor… Ya en Gormaz, algo más serenos y preguntándose como diablos has salido de ésa, alguien suelta un brindis al amanecer:

“El próximo año seguro que me la llevo”