Salmones en Issaquah

Codex Manenssisrobablemente todo el mundo está familiarizado con el ciclo reproductivo del salmón del Pacífico, o ha visto en la tele el típico documental del oso pescando salmones en Alaska cuando estos remontan los ríos para desovar. Bueno, pues eso es lo que tuve la suerte de presenciar en persona el pasado finde. Y lo más impresionante del tema es que ni siquiera tuve que irme al más recóndito rincón de Washington o al más salvaje rio de montaña para verlo. En la mitad misma de la civilización, en el rio que cruza Issaquah, a 20 minutos andando de mi casa, decenas de salmones remontaban la corriente, luchando por llegar al lago Sammamish y desde allí subir a los torrentes de las Cascades Mountains.

Obviamente no había osos, ni el paisaje era tan dramático como los que aparecen en los documentales… pero ¿qué quiere que le diga, oiga? Habiendo nacido en Madrid, donde la única cosa viva que he llegado a ver en el Manzanares era el pato solitario de la canción del Sabina, y tras mis años en Múnich, donde creo que los alemanes deben tener numerado, localizado con GPS y sometido a vigilancia férrea a cada pececito que vive en el Isar, algo así de natural, incontrolado y bello, en la mitad de la ciudad donde vivo, no dejaba de maravillarme.

Aquí tenéis un pequeño video que saqué con la cámara de fotos.

La gente de Issaquah monta todos los años una feria aprovechando el evento. En los puestos de las calles se puede comprar de todo, desde artesanía con todo tipo de alegorías y motivos salmónidos, hasta cuadros ilustrativos con los veintitantos tipos de salmón del Pacífico que existen, pasando por supuesto por la típica hamburguesa de salmón a la parrilla. Quizá el evento está, como todo, excesivamente comercializado… pero Book of Hours, Parisera fácil olvidarse de lo artificial del asunto simplemente echando un vistazo al rio y viendo los salmones, luchando contra la corriente, saltando, exhaustos, ajenos a todos y a todo que no fuera la llamada de la Naturaleza y de sus genes.

Hay algunas cosas interesantes que aprendí ese día:

1.- Los salmones no comen nada en su viaje por los ríos, sino que consumen toda la grasa almacenada en su cuerpo para poder sobrevivir. Esto hace que su carne pierda todo el sabor tan característico que tiene el salmón, así que pescar un ejemplar de los que van corriente arriba es totalmente inútil. La carne no sabe a nada. Por eso los osos cuando los pescan únicamente se comen la cabeza, donde están los últimos reductos de grasa y aceite.

2.- La cosa se vuelve incluso peor cuando llegan a los sitios de desove. Después de gastar las pocas fuerzas que les quedan en la orgía final donde los huevos son depositados y fertilizados, los salmones empiezan a pudrirse en vida. Se vuelven oscuros, les salen llagas y la carne se empieza a pudrir. Así que tampoco es recomendable coger los salmones antes de que mueran (y teniendo en cuenta lo exhaustos que pueden llegar a estar y el gran numero que se pueden reunir en poco espacio, el cogerlos con las manos es relativamente fácil) porque se están pudriendo en vida, literalmente. Aún así, algunas personas se meten en el agua y los cogen antes de que estén totalmente muertos. Dicen que los ahuman, los salan o los escabechan para matar el sabor y comerlos…pero para mí que los deben llevar al McDonalds de turno para hacer el MacFish ese :-)

3.- La pregunta típica es: ¿por qué mueren? Bueno, digamos que se sacrifican por sus hijos, al igual que sus padres lo hicieron por ellos. En serio. Porque los cuerpos putrefactos de los padres será lo que coman los alevines cuando unas semanas más tarde salgan de los huevos.

Sencillamente maravilloso.

PA.

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