La Fauna de las Conferencias

Codex Manenssis

Ya sea como presentador o como oyente, en estos dos últimos años he asistido a más conferencias y ferias de tecnología software que en los ocho anteriores. No sólo tengo la suerte (o desgracia) de ser el máximo responsable y coordinador de al menos un gran evento en Alemania y de otro en los USA, sino que además dependo de las conferencias que otras empresas organizan (principalmente Microsoft) para intentar conseguir las grandes cantidades de información y contactos que mi perfil profesional requiere. Solamente en el 2008 asistí a más de 20 eventos entre seminarios, jornadas informativas, ferias tecnológicas, workshops, y conferencias similares, la mayoría de ellas súper interesantes y de cuya asistencia me beneficié enormemente.

Aún así, para mí la vida de conferencia, sobre todo en aquellos eventos cuya duración se extiende por más de un día y el factor hotel toma una importancia considerable, es sinónimo de empacho. Empacho de información, porque desde que entras el pabellón eres bombardeado sistemáticamente con tantas novedades, noticias, demostraciones, videos, primicias, folletos, ofertas, y publicaciones que no sabes ni por dónde empezar; y empacho de comida, porque después de las largas horas de trabajo, cuando el cerebro no puede procesar más información y estás hasta las pelotas de oír jerga tecnológica, el estómago toma el control del cuerpo y te abandonas inconscientemente a los apetitosos bufetes de comida. Cuando por la noche llegas al hotel, sueles tener la cabeza y el estómago como un bombo; y cuando finalmente termina la conferencia y regresas a casa, tu cuerpo necesita al menos un par de días para procesar de forma definitiva toda la información y calorías que te has metido pa´dentro.

Lo curioso es que, independientemente del país donde se organiza la conferencia, y quizá debido a ese particular ora et labora tecnológico y gastronómico en el que los asistentes se ven embebidos día sí y día también, la gente tiende a desarrollan patrones de conducta muy definidos y fácilmente reconocibles. Lo que recojo a continuación son algunas anotaciones de mis cuadernos de campo en los que, a modo de Félix Rodríguez de la Fuente, intento describir la fauna tecnológica y sus patrones de conducta en el hábitat del pabellón de conferencias. :-)

El “sabelotodus vulgaris”: Este bisho ha sido desde siempre una parte fundamental del ecosistema conferencial. No tiene un hábitat definido, y para desgracia de las demás especies con las que convive es fácil encontrarte con él en el sitio más inesperado, desde las primeras filas del auditorio en donde monopolizará los minutos de preguntas intentando demostrar que sabe más que el presentador, hasta en el mingitorio más recóndito del pabellón, en el que utilizará el minuto que dura un pis para demostrar al pobre compañero de meada lo extenso de su conocimiento. Aunque no suele ser peligroso, una alta exposición a su compañía puede resultar muy extenuante.

Códice GKS 3466 8º: Bestiaire, England, c. 1300El “sabelotodus tocacojonensis” es una peligrosa variedad del sabelotodus que ha de ser evitada a toda costa. Mientras que un vulgaris simplemente intentará demostrarte lo inteligente o capacitado que él es, el tocacojonensis intentará convencerte de que tienes que imitarle y adoptar sus métodos, o si no, ser considerado un idiota redomado. Sienten una atracción especial por otras especies que leen libros o trabajan con los ordenadores portátiles en el pabellón de conferencias, y normalmente se acercan a ellas entonando distintos cantos como: “Como puede ser que estés leyendo esa falacia? Si te interesa este tema te puedo recomendar un par de libros mucho mejores…” o “No me puedo creer que estés utilizando Güindous. Deberías hacer como yo y utilizar Pollinux, que es un verdadero sistema operativo… ”, y otros similares. Especial atención si empiezan a hablar de una cosa llamada open source. Evita el tema o dalos la razón instantáneamente, porque de otro modo serás excomulgado, desterrado, lapidado, crucificado, inhabilitado, y hecho un paria de por vida.

El “supremus marmotum” es también otro viejo conocido nuestro. Es tan común que no solo habita en conferencias y grandes eventos, sino que también se le puede ver con relativa facilidad en pequeños ecosistemas como presentaciones ejecutivas y workshops. Esa facultad tan especial de la que hacen gala de quedarse traspuestos independientemente del tema tratado en la presentación les hace fácilmente reconocibles. Algunos especialistas en conferencias hablan de distintas subespecies dependiendo de cómo se quedan dormidos: con cabeceo hacia delante o hacia detrás, con o sin disimulo, con mirada perdida en el infinito o ceño fruncido entre cabezadas… en ocasiones se ven maravillas de la naturaleza que combinan ronquido y baba a los 10 minutos de haber empezado la presentación. Observados a cierta distancia pueden producir gran divertimento.

Códice GKS 3466 8º: Bestiaire, England, c. 1300El “vultrus gorronus” es otro clásico del ecosistema conferencial. Su hábitat suele reducirse a las zonas de exposiciones de los pabellones, allí donde las distintas empresas disponen de stands donde muestran sus productos a los visitantes. Normalmente en estos puestos, tras haber mostrado interés por el producto y haber charlado con los representantes durante algunos minutillos, los visitantes reciben pequeñas bagatelas (camisetas, llaveros, ratones y similares) llamadas takeaways. Dado que la dieta del gorronus se reduce mayoritariamente a estos pequeños regalos, es muy común verlos olisqueando y escrutando cada stand en profundidad para averiguar que pueden sacar en claro si les dan rollo a los incautos representantes durante 5 minutos. Lo curioso de este espécimen es que a pesar de la dependencia casi vital de takeaways que han desarrollado, la Naturaleza no les ha dotado de ningún sitio natural donde almacenarlos, así que suelen arrastrar grandes e incómodas bolsas de plástico en donde van metiendo toda cosa que cae en sus garras.

El “porcus incritus” es una especie que merece nuestra atención no por su apariencia (fácil de reconocer y no muy agradable) sino por su interesante ciclo vital. Estos bichos tienen un periodo metamorfósico de unos 3 días. Esto hace que en conferencias cortas de un par de días no les dé tiempo a completar la incubación y apenas se les pueda ver. Sin embargo, si la conferencia dura más de 3 jornadas entonces pueden completar la metamorfosis y a eso del cuarto día empiezan a eclosionar por doquier. Entonces pueden verse en toda su extensión: cuero cabelludo grasiento, camisetas manchadas, pantalones arrugados, deportivas olorosas, barbas descuidadas… y un cierto aura sobaquil-inglera bastante desagradable si tienes la suerte de tenerlos sentados al lado. Estos han de ser evitados a toda costa.

Códice GKS 3466 8º: Bestiaire, England, c. 1300Terminaremos esta primera entrega de la fauna de las conferencias con el “huevonum empanatus”, bicho curioso donde los haya por su capacidad de crear problemas y situaciones totalmente dantescas. No hay una única característica típica por la cual es fácil identificar a estos goofies de las conferencias, pero las que más se repiten son mirada vobina perdida en el infinito, lentitud de reflejos (“este está aplatanao perdido”), despiste mayúsculo, nula capacidad de orientación, y sensación generalizada de que viven en un mundo paralelo al nuestro. Suelen venir dotados de un coeficiente intelectual bastante elevado para cosas técnicas, pero desafortunadamente esa capacidad no hace acto de presencia para cosas mundanas y del día a día. Entre las acciones protagonizadas por algunos empanatus que recuerdo haber visto en los últimos años tengo que destacar las siguientes: mirar la hora en un reloj de muñeca mientras se aguanta una cocacola abierta con la mano del reloj… justo encima de un laptop encendido y abierto. Tropezar con una bandeja llena de comida y poner perdido al personal con toneladas de espagueti y tomate (esto, por cierto, acelera la incubación de los porcus incritus). Caerse por unas escaleras mecánicas arrastrando a unos cuantos por no haberse dado cuenta que eran las que tenían dirección de subida y no de bajada. Dejar caer el teléfono móvil desde el bolsillo de la camisa en la olla de la sopa del día. Y tirar medio stand al coger la mochila del suelo y haberse enganchado una de las correas con la infraestructura metálica del chiriguito. Increíble…

En otra ocasión analizaremos al “ingenierus vulgaris”, que con sus multiples variantes (ibericus, germanicum, americanii…) constituye el bicho más común de la fauna del ecosistema conferencial.

PA.

4 Responses to “La Fauna de las Conferencias”

  1. Cristina Says:

    ¡¡¡Genial!!! Simple y llanamente.

  2. Per Abbat Says:

    Gracias!. Celebro que te haya gustado. A ver si tengo tiempo y saco los cuadernos de campo para la segunda entrega, porque es que se ve cada ente por esos mundos de ordenatas y bits que vaya medalla…

  3. Gonzalo Says:

    Que pasa Ricardo,

    a ver si cuando vengas a Vigo puedes detectar alguna especie más, que seguro que las hay :D

    Un abrazo!

  4. Codex Ephemeridum » Blog Archive » Fauna Corporativa: El Jafo Says:

    […] ace unos años hice una primera incursión en el análisis del biotopo conferencial y describí algunos de los miembros de la fauna corporativa que abunda en esos ecosistemas. Pero la conferencia no deja de ser un biotopo muy limitado y que no se presta a un análisis exhaustivo, ya que su limitación temporal y espacial produce comportamientos anormales en mucha de su fauna. Nada como la oficina, el ecosistema típico por antonomasia, para observar en todo su esplendor a todas y cuantas criaturas que hacen de ella su hábitat natural. […]

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